EL SUPERPODER DE SER YO 🚀

Un cuento pensado para niñas y niños de 4 a 8 años que quieren entender lo que sienten, regular sus emociones y descubrir que ser quienes son es su verdadero superpoder.

4 - 8 añosRegulación emocionalAutoconocimiento
El Superpoder de ser YO - Portada del libro
Cuento infantil sobre emociones

EL SUPERPODER DE SER YO 🚀

A través de una historia cercana y personajes entrañables, las niñas y los niños pueden poner nombre a lo que sienten, comprenderse mejor y encontrar estrategias para manejar la frustración con calma y ternura. Porque ser quienes somos es el verdadero superpoder.

Ficha rápida

Edad recomendada: 4 a 8 años
Temas: regulación emocional, autoconocimiento
Acompaña la frustración con comprensión
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El superpoder de ser yo

El superpoder de ser yo es una invitación a mirar el TDAH desde dentro, desde la experiencia emocional del niño, y a recordar que entender cómo funciona una mente puede cambiar la manera en que una persona se mira para siempre.

A lo largo del cuento, Nicolás empieza a descubrir que no necesita dejar de ser quien es para sentirse suficiente. Aprende que su forma de pensar, sentir y moverse también tiene valor y que, cuando encuentra estrategias que le ayudan y adultos que lo comprenden, puede empezar a confiar en sí mismo.

El papel de Mía

En esta historia aparece Mía, el hada calmatormentas.

Mía no llega para cambiar a Nicolás ni para enseñarle a comportarse como los demás. Llega para ayudarle a entender lo que ocurre dentro de él. Representa a esa figura que acompaña sin juzgar, que mira más allá de la conducta y que ayuda a los niños a poner palabras a lo que sienten cuando ni siquiera saben explicarlo.

A través de Mía, Nicolás empieza a comprender que no hay nada roto en él. Que su mente funciona de una manera distinta y que, cuando aprende a conocerse y encuentra el acompañamiento adecuado, puede descubrir todo su potencial.

¿Para quién es este cuento?

Este cuento nace, primero, para los niños.

Para esos niños que sienten que su mente y su cuerpo van demasiado rápido. Para quienes intentan concentrarse, quedarse quietos o recordar lo que tenían que hacer… y aun así sienten que no lo logran como esperan los demás. Para los niños que se esfuerzan más de lo que parece y que, a veces, empiezan a pensar que hay algo mal en ellos.

Para los niños que sienten mucho, que piensan rápido, que tienen mil ideas, una imaginación enorme y un corazón lleno de sueños, aunque a veces todo eso vaya tan deprisa que les desborde.

Este cuento está pensado para todos ellos, pero también para ti, que lo lees. Para que cuando mires a un niño con TDAH no veas solo su energía, su impulsividad o su despiste. Para que puedas ver su mente llena de ideas, su forma intensa de sentir, su capacidad para imaginar, crear y transformar el mundo cuando encuentra el acompañamiento adecuado.

Este cuento puede resonar contigo si sientes que necesitas comprender mejor cómo se siente el niño que tienes cerca. Si acompañas desde la educación o desde el ámbito terapéutico y deseas mirar más allá del comportamiento visible. Si buscas una historia que permita hablar del TDAH desde la calma, el vínculo y la comprensión.

También puede ayudarte si convives con días intensos, con dudas, con cansancio… y necesitas recordar que detrás de cada dificultad hay un niño que sigue intentándolo.

¿Cómo leerlo?

Un cuento para compartir juntos

Esta historia no está pensada para leerse deprisa. Invita a detenerse, a conversar, a mirarse con calma. A descubrir qué siente Nicolás, pero también qué siente cada niño que se acerca a su historia.

Si decides leerlo con tu hijo o con tu alumno, deja espacio para observar sus reacciones, para escuchar lo que piensa y lo que siente. Puede que este cuento le ayude a poner palabras a emociones que nunca había sabido explicar. Puede que, por primera vez, sienta que alguien entiende lo que ocurre dentro de él.

Cambiar la mirada

Un fragmento del cuento

En uno de los momentos más importantes de la historia, Mía le explica a Nicolás algo que cambiará la manera en que empieza a mirarse:

— Nico, no todos los cerebros funcionan igual. Algunos son como trenes, avanzan a un ritmo constante y siempre por la misma vía. Otros son como cohetes o coches de carreras: rápidos, impredecibles y llenos de energía. Ninguno es mejor que otro, solo son diferentes y, por eso, tienen maneras de aprender distintas.

Nicolás frunció el ceño.

— ¿Y si mi cerebro es un cohete?

Mía sonrió y respondió:

— Pues entonces, en vez de intentar convertirlo en un tren, tienes que aprender a pilotarlo. Un cohete sin rumbo puede chocar o perderse mucho más rápido que un tren. Pero con la guía adecuada, puede llegar a lugares increíbles.

🚀 Porque ningún cohete aprende a volar solo

Una historia que ayuda a los niños a entender su mente y a los adultos a descubrir cómo acompañarla.

⭐ entender cómo funciona su mente

Ayuda a los niños a descubrir cómo funciona su mente TDAH a través de la metáfora del "cerebro cohete". Les permite comprender por qué a veces sienten, piensan o reaccionan de forma intensa en un mundo que muchas veces parece moverse a otro ritmo.

⭐ fortalecer la autoestima

Invita a transformar las "piedras" que muchos niños cargan en su mochila invisible —etiquetas, comparaciones o experiencias que han marcado su autoconcepto— en una mirada más amable hacia sí mismos.

⭐ transformar la manera de acompañar

Ayuda a las familias, docentes y profesionales a mirar más allá del comportamiento visible, comprendiendo que la forma en que acompañamos puede cambiar la manera en que un niño se percibe y aprende a confiar en sí mismo.

El cuento que muchos niños necesitan escuchar… y muchos adultos necesitan leer.

Disponible en Amazon para que puedas empezar esta aventura en familia.

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